viernes, 18 de mayo de 2012

Ya olvídense de las comidas

¿Saben? Es una lástima que muy pocas personas lean mi blog, si es que acaso aún queda alguien por ahí, pues hoy sí tengo algo importante que decir. Bueno, quizá no tan importante como para salvar al medio ambiente, pero sí para que cambien de una vez (y para siempre) su manera de actuar en una cita. Y es muy simple: dejen de llevar mujeres a comer o cenar. Ya, basta. Y me refiero específicamente a esa primera cita con alguien que te atrae y a quien quieres conocer a fondo (palabra clave: conocer, no impresionar). Y hay varias razones por las que esta no es una buena idea. La primera es que los dos están nerviosos y quizá no disfruten su comida. Además, ¿se han fijado que la mujer siempre pide ensalada o fruta? Eso es porque no van con la idea de retacarse de comida, sólo de pasarla bien. Y para pasarla bien no hace falta ir a un restorán. En segundo lugar, muchos hombres consideran que la comida sirve para "cerrar el trato". Piensan que una invitación a cenar equivale a una noche de sexo segura y eso no es verdad, lo que realmente cierra el trato es tu personalidad y la manera como hagas sentir a la otra persona, y para eso tampoco hace falta llevarla a un restorán. Mi recomendación en este caso es que coman antes de ver a esa persona y dejen lugar para el postre, que podría ser un café en Starbucks (o en el Jarocho, si odian las franquicias) o un helado de Yogurtland (o la Michoacana de la esquina). La idea es realmente convivir con la otra persona, no con el plato que tienen enfrente.

¿Y quién va a pagar? Algunas mujeres dan por hecho que esa es responsabilidad del hombre, y otras piensan que lo justo es que cada quien pague lo suyo. Lo que jamás debes hacer es esperar que ella pague por los dos, ni siquiera si fue ella quien te invitó a salir. A veces es muy mala idea adelantarte a pagar su parte, pues te hace parecer presumido ("claro, el dinero me sobra"), machista ("el hombre es el que se hace cargo") o desesperado por agradarle ("quiéreme aunque sea por mi dinero"). Ya por último: no tiene nada de malo invitar a cenar a una mujer, pero háganlo para celebrar que siguen juntos o porque están verdaderamente hambrientos, no para seguir las reglas de lo que debería ser una primera cita. Es más, a estas alturas, el hombre que invita a cenar a una mujer sin conocerla está diciéndole: "Soy una persona aburrida y no conozco otra manera de llamar tu atención". Suerte.

1 comentario:

Jim Milton Malone dijo...

Órale, pues buen consejo, eh. Dudo que alguna vez vuelva a tener oportunidad de aplicarlo, pero en el caso remoto de que así sea, me escribiré este post en el dorso de la mano, para que no se me olvide.